Todo el mundo conoce esa escena de la película: el emperador, desde la tribuna, levanta el brazo, gira el pulgar hacia abajo y la sentencia de muerte queda sellada. Pero, ¿qué sabemos realmente sobre la señal del pulgar en la arena? La respuesta es sorprendente: casi nada con certeza. Este artículo reconstruye lo que realmente nos revelan las fuentes antiguas y muestra hasta qué punto un único cuadro del siglo XIX ha marcado toda nuestra concepción de los combates de gladiadores.
Esto es lo que encontraréis en este artículo
- Conclusiones principales de un vistazo
- Introducción: el mito del pulgar hacia arriba y el pulgar hacia abajo
- Contexto histórico: las luchas de gladiadores y los rituales de decisión
- El «pollice verso» en las fuentes antiguas
- Hipótesis de investigación: ¿qué significaba realmente el pulgar?
- Jean-Léon Gérôme y la invención del «pulgar hacia abajo»
- Más allá del gesto: la realidad de la vida cotidiana de los gladiadores
- Preguntas frecuentes: Dudas habituales sobre el «pollice verso» y el pulgar en la arena
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Conclusiones principales de un vistazo
- «Pollice verso» significa literalmente «con el pulgar girado»; la ejecución exacta del gesto no se describe de forma inequívoca en la literatura antigua y no se especifica ninguna dirección (ni «hacia arriba» ni «hacia abajo»).
- La idea popular de que «pulgar hacia abajo = muerte» no es un dato de la Antigüedad, sino que se vio influida de manera decisiva por el cuadro «Pollice Verso» de Jean-Léon Gérôme (1872, óleo sobre lienzo), que hoy se encuentra en el Phoenix Art Museum.
- Esta interpretación se popularizó sobre todo gracias a Hollywood, en particular a través de películas como «Gladiator», de Ridley Scott (2000), que, según se ha demostrado, se inspiró en el cuadro de Gérôme.
- Los gladiadores eran luchadores de gran valor económico; la decisión final sobre la vida de un gladiador recaía en el emperador o en el organizador de los juegos, no únicamente en el público.
- Las fuentes antiguas contienen solo unos pocos pasajes sobre el pulgar, y hasta su significado exacto sigue siendo objeto de controversia entre los investigadores.
Introducción: el mito del pulgar hacia arriba y del pulgar hacia abajo
Imagina el palco del emperador: Cómodo mira al hombre derrotado en el suelo de la arena, el público está enloquecido y un simple gesto con la mano decide entre la vida y la muerte. Así lo muestra la película «Gladiator», con Máximo como héroe. Ya sea en Hollywood, en cómics como Astérix o en la imaginación colectiva, el gesto «pulgar hacia arriba = clemencia, pulgar hacia abajo = degüello» parece un hecho histórico.
De hecho, la cuestión de qué significaba realmente el pulgar en las luchas de gladiadores se debate intensamente desde el siglo XIX. Las fuentes antiguas apenas ofrecen descripciones claras de los gestos. Los términos clave son:
- Pollice verso – «con el pulgar girado» (dirección desconocida)
- Missio – indulto del gladiador derrotado
- Iugula: orden de ejecución
- Pollicem premere – «apretar el pulgar» (presumiblemente un gesto de clemencia)
Contexto histórico: combates de gladiadores y rituales decisivos

El origen de los juegos de gladiadores es, de hecho, objeto de controversia entre los investigadores. Durante mucho tiempo se consideró probable un origen etrusco, derivado de la costumbre de ofrecer sacrificios humanos tras la muerte de un noble. Sin embargo, las representaciones etruscas muestran más bien combates de personas contra animales que duelos entre luchadores con el mismo armamento. El historiador romano Livio situó el origen, en cambio, en Campania, donde las pinturas funerarias muestran efectivamente escenas de duelo; una tercera hipótesis, que ha ido ganando adeptos en los últimos tiempos, apunta al origen samnita, ya que los primeros gladiadores aparecían con armamento típicamente samnita. También la palabra «lanista» (entrenador de gladiadores) se interpreta tradicionalmente, por ejemplo por el erudito de la Antigüedad tardía Isidoro de Sevilla, como un préstamo del etrusco que significa «verdugo»; sin embargo, los lingüistas modernos dudan de esta etimología y barajan también raíces indoeuropeas.
En cambio, está fehacientemente documentado el primer munus celebrado en Roma: en el año 264 a. C., los hermanos Marco y Décimo Junio Bruto hicieron luchar entre sí a tres parejas de esclavos en el Foro Boario en honor a su difunto padre. Durante la época imperial, especialmente tras las reformas de Augusto en el siglo I d. C., los juegos se convirtieron en espectáculos políticos fundamentales, con el Coliseo, construido bajo el mandato del emperador Tito (80 d. C.), como culmen arquitectónico.
Los gladiadores solían ser esclavos o delincuentes condenados; en contadas ocasiones, también había romanos libres ávidos de aventuras que buscaban la gloria en la arena. Su formación en el ludus, la escuela de gladiadores, era costosa, lo que constituía un sólido argumento económico en contra de las ejecuciones rutinarias. Un gladiador derrotado levantaba el dedo índice («ad digitum») para pedir clemencia. Entonces reaccionaba el público, pero la decisión final recaía en el munerarius, el organizador, o en el emperador presente. En este contexto, se combinaban la presión social, el cálculo político y la lógica del espectáculo de los juegos.
«Pollice verso» en las fuentes antiguas
La expresión «pollice verso» solo aparece documentada en unos pocos textos antiguos, y en ninguno de ellos se describe la postura exacta de la mano.
Juvenal escribe en su tercera sátira (principios del siglo II d. C.) que el pueblo decidía sobre la vida o la muerte del gladiador con un giro del pulgar («verso pollice»), sin indicar en qué dirección. El poeta cristiano de la Antigüedad tardía Prudencio utiliza en el segundo libro de su tratado «Contra Symmachum» (finales del siglo IV d. C.) la expresión «converso pollice»: En él describe de forma muy crítica cómo una vestal vitorea ante cada golpe mortal y, con un giro del pulgar, insta a asestar la estocada final; también en este caso queda sin aclarar cómo se mantenía exactamente el pulgar en ese momento. Quintiliano describe en su obra de retórica *Institutio Oratoria* (libro XI) un «pollice infesto» (pulgar hostil), aunque expresamente como un gesto de los oradores públicos, no en la arena; no es hasta textos posteriores, como la *Anthologia Latina*, cuando se traslada esa misma expresión al Coliseo. Plinio el Viejo menciona en su Historia natural (libro XXVIII) el gesto «pollices premere» como señal general de benevolencia —probablemente, presionando el pulgar contra el puño o el dedo índice—.
Lo que muestran las fuentes en su conjunto:
- «Verso/converso/infesto» describe un pulgar «girado» u «hostil», nunca expresamente «hacia abajo»
- «Pollices premere» aparece en textos independientes como un gesto de benevolencia o de indulto
- Ninguna representación pictórica antigua conservada muestra de forma inequívoca un «pulgar hacia abajo» como señal de muerte
- Las descripciones siguen siendo vagas en todos los casos; faltan por completo las indicaciones de dirección
- Las traducciones e interpretaciones de los investigadores modernos varían, por tanto, considerablemente
Hipótesis de investigación: ¿qué significaba realmente el pulgar?
No hay certeza absoluta, pero el análisis moderno más influyente es el del filólogo clásico Anthony Corbeill, quien en su libro «Nature Embodied: Gesture in Ancient Rome» (2004) aborda en profundidad los gestos romanos.
La tesis de Corbeill: lo decisivo no era si el pulgar apuntaba hacia arriba o hacia abajo, sino si estaba visiblemente extendido o apretado contra el puño. Un pulgar «hostil» mostrado abiertamente (infestus pollex) señalaba el deseo de muerte, mientras que un pulgar apretado contra el puño (pollex pressus o pollicem premere) significaba clemencia. Esto significaría que, si Corbeill tiene razón, la convención actual —pulgar hacia arriba para «bien», pulgar hacia abajo para «mal»— podría ser prácticamente la inversa de la práctica romana, en la que precisamente el pulgar visiblemente erguido marcaba la sentencia de muerte. Esta interpretación también tiene sentido desde el punto de vista práctico: a la gran distancia que separaba a los espectadores de la arena, un pulgar girado «hacia arriba» o «hacia abajo» habría sido apenas perceptible, mientras que un pulgar visiblemente extendido, en cambio, sí lo habría sido frente a uno oculto.
Una posición claramente minoritaria en la investigación va incluso más allá y supone que un pulgar apuntando hacia abajo podría haber significado originalmente clemencia, como símbolo de guardar la espada. Esta interpretación contradice directamente la lógica cinematográfica actual y apenas encuentra respaldo en la literatura especializada, pero pone de manifiesto lo incierta que es, en general, la situación de las fuentes.
Importante: el gesto del pulgar nunca se realizaba de forma aislada. Los gritos del público, el agitar de pañuelos (mappae) y la decisión del árbitro complementaban cada gesto. Una sola señal con el pulgar no decidía por sí sola sobre la vida o la muerte.
Jean-Léon Gérôme y la invención del «pulgar hacia abajo»

En el París del siglo XIX, la Antigüedad fascinaba a la pintura académica. El pintor Jean-Léon Gérôme creó en 1872 el cuadro que marcaría para siempre nuestra imaginación: «Pollice Verso», óleo sobre lienzo, que hoy se encuentra en el Phoenix Art Museum de Estados Unidos. El cuadro muestra un pulgar hacia abajo como sentencia de muerte: una puesta en escena deliberada y dramática sin precedente en la Antigüedad.
La escena: un murmillo victorioso se yergue sobre el retiario derrotado, que yace en el suelo y levanta dos dedos para pedir clemencia. Las vestales en la tribuna extienden el brazo con el pulgar hacia abajo; también se ve al emperador presente. La representación de Gérôme —que el comerciante neoyorquino Alexander Turney Stewart compró al artista en su momento por la suma récord de 80 000 francos— se convirtió en modelo para innumerables cuadros posteriores, representaciones teatrales y, finalmente, películas.
La influencia de «Pollice Verso» de Gérôme se extiende hasta nuestros días:
- Estableció la norma visual «pulgar hacia abajo = muerte» en la cultura popular
- Marcó las representaciones teatrales y las ilustraciones de libros de finales del siglo XIX
- Se ha demostrado que Ridley Scott se inspiró en el cuadro de Gérôme para el concepto visual de «Gladiator» (2000)
- También películas épicas anteriores, como «Ben-Hur», retomaron motivos visuales similares
- A través del cine, el mito acabó por darse a conocer en todo el mundo
Más allá del gesto: la realidad de la vida cotidiana de los gladiadores

El debate sobre el «pollice verso» suele centrarse en un único momento dramático y pasa por alto la vida cotidiana de los gladiadores. Las inscripciones y las lápidas atestiguan que muchos luchadores sobrevivieron a varios combates a lo largo de los años. Los historiadores modernos estiman que la tasa de mortalidad por combate era claramente inferior al 50 por ciento.
Desde el punto de vista económico, había otro factor decisivo: los gladiadores eran inversiones costosas. Su formación, su manutención y el estatus de un luchador exitoso como reclamo para el público los hacían valiosos. Las muertes constantes habrían arruinado económicamente a los lanistas. Los juegos servían al mismo tiempo como instrumento de dominio —«panem et circenses»—, en el que el organizador escenificaba una generosidad ostentosa. Los combates «sine missione» (sin posibilidad alguna de clemencia) eran la rara excepción, no la regla. La opinión del público se tenía muy en cuenta, pero estaba enmarcada en rituales fijos y no era un capricho totalmente arbitrario del momento.
Preguntas frecuentes sobre «Pollice Verso» y el pulgar en la arena
¿Era el pulgar realmente el único o el más importante de los gestos en el Coliseo?
No. Además del gesto del pulgar, desempeñaban un papel fundamental los gritos del público, el agitar de paños (mappae), las señales acústicas y, sobre todo, la decisión del munerarius. Las fuentes iconográficas de la época, como los mosaicos y los relieves, apenas muestran gestos con el pulgar, sino más bien escenas de combate, armas y signos de victoria. Los combates «sine missione» venían predeterminados por el programa y no dejaban margen para gestos espontáneos.
¿Había diferencias entre Roma y las provincias en cuanto a los gestos?
La documentación sobre diferencias regionales es extremadamente escasa. La mayoría de los textos que se han conservado proceden de Roma o de Italia. Las costumbres locales del norte de África o del este del Imperio podrían haber complementado los rituales básicos, pero no es posible realizar una reconstrucción fiable. Los hallazgos arqueológicos de los anfiteatros de las provincias muestran, sí, representaciones de gladiadores, pero no gestos inequívocos.
¿Desde cuándo existe exactamente la idea de que «pulgar hacia abajo = muerte»?
Algunos autores aislados de la Edad Moderna mencionan gestos vagos, pero el contexto icónico no surgió hasta 1872 con el cuadro de Jean-Léon Gérôme. A través de grabados, representaciones teatrales y, más tarde, el cine, esta interpretación se extendió por todo el mundo. Antes del cuadro de Gérôme no existía una interpretación popular consolidada; fue su obra la que convirtió el pulgar hacia abajo en un hecho aparentemente histórico.
¿Hasta qué punto es fiable la película «Gladiator» en lo que respecta al gesto del pulgar?
«Gladiator» (Ridley Scott, 2000) se documentó minuciosamente en muchos detalles, pero en lo que respecta al pulgar sigue deliberadamente la tradición de Gérôme. El personaje de Cómodo utiliza el gesto como un símbolo de fácil comprensión para el público cinematográfico. La película ofrece una interpretación moderna del ambiente de la Antigüedad, no una reconstrucción exacta de los gestos rituales históricos.
¿Por qué es tan importante para los historiadores el debate sobre el «pollice verso»?
No se trata solo de una postura de la mano, sino de cuestiones fundamentales: ¿cómo funcionaba la violencia como espectáculo público? ¿Qué poder tenía realmente el público? El debate pone de manifiesto hasta qué punto nuestras concepciones de la historia están moldeadas por el arte y la cultura popular, y lo importante que sigue siendo el trabajo crítico con las fuentes, especialmente en el caso de fenómenos como los gestos corporales, de los que apenas se conservan testimonios materiales.










