Botellas de agua o de peregrino
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Botella de campaña, botella de peregrino, cantimplora: estos términos se refieren a un objeto que en la Edad Media formaba parte del equipaje de viaje con tanta naturalidad como hoy en día un smartphone en el bolsillo: un recipiente portátil para agua, vino o cerveza que acompañaba a los viajeros en largos trayectos a pie, a caballo o por las rutas de peregrinación. Ya fuera como un sencillo recipiente de barro en el equipaje de un comerciante o como una cerámica decorada en la cadera de un peregrino, estos recipientes compactos nos cuentan mucho sobre la vida cotidiana y la cultura del viaje en la Edad Media.
Botella de campaña y botella de peregrino: ¿cuál es la diferencia?
Hoy en día, estos términos se utilizan a menudo como sinónimos, pero históricamente designan formas y contextos diferentes. Una botella de peregrino —también llamada Gurde en alto alemán medio— es un recipiente de cerámica o arcilla con el cuerpo redondeado y aplanado, cuello corto y asas laterales para pasar la cuerda de transporte. Su forma es característica: el cuerpo está aplanado por uno o ambos lados, lo que facilita su transporte colgado del cuerpo. Se utilizaba desde la Alta Edad Media, sobre todo en las peregrinaciones, y adquirió un significado simbólico especial en el Camino de Santiago. La cantimplora es el término más amplio que engloba todos los recipientes para beber transportables —de cuero, arcilla o cerámica— que utilizaban en su día a día soldados, comerciantes y campesinos.
- Cuerpo redondeado y aplanado, de cerámica o barro
- Cuello corto, asas laterales para cordones de transporte
- Típica de las peregrinaciones y los viajes religiosos
- Documentada desde la Alta Edad Media, muy extendida en la Alta Edad Media
- A menudo decorada con un motivo de concha o un motivo religioso
- Término histórico: gurde (5 letras)
- Término genérico para todos los recipientes portátiles para beber
- Materiales: cuero, arcilla, cerámica y, más tarde, también acero
- Utilizada por soldados, comerciantes, campesinos y viajeros
- Diferentes formas: bolsa, elipse, jarra, esfera
- Soporte para el cinturón o correa para el hombro para su sujeción
- No es imprescindible un contexto religioso
Historia: desde la época romana hasta la Baja Edad Media
Laguncula romana
La cantimplora romana, llamada laguncula, estaba fabricada en arcilla o cuero y ya contaba con una correa para el hombro. Formaba parte del equipamiento estándar de los legionarios romanos en marcha y se considera la precursora directa de las cantimploras medievales.
Alta Edad Media: formas cerámicas sencillas
En Francia y Escandinavia surgieron sencillas cantimploras de cerámica de forma abombada, que sirvieron de modelo para la posterior variedad de formas. La cantimplora franca del siglo X —como muestra la réplica de la tienda— es característica de esta época: forma compacta, moldeada a mano, sin adornos elaborados.
Alta Edad Media: el Camino de Santiago y la botella de peregrino
Con el auge de las grandes peregrinaciones surgió la clásica botella de peregrino. En el camino a Santiago de Compostela, los peregrinos llevaban botellas de cerámica con una concha de Santiago colocada en ellas, un signo inconfundible de su viaje. Las insignias de peregrino y las conchas se convirtieron en parte de una cultura material propia de los peregrinos.
Baja Edad Media: cuero y variedad de formas
En la Baja Edad Media, el cuero cobró importancia como material. Las cantimploras de cuero repujado con forma de bolsa, elipse o jarra ofrecían mayor resistencia a los golpes que la cerámica y resultaban especialmente adecuadas para su uso en el campamento y en el campo de batalla. Estas formas están disponibles hoy en día como réplicas auténticas para representaciones vikingas y de la Baja Edad Media.
Fijación y forma de llevarlas: al cinturón o al hombro

Las cantimploras medievales se llevaban de dos formas básicas: directamente en el cinturón medieval mediante ojales o presillas de cuero, o bien en una larga correa de cuero que se llevaba sobre un hombro. Esta última opción resultaba especialmente práctica en marchas largas, ya que el peso se distribuía mejor y se mantenían libres ambas manos.
El soporte para el cinturón es ideal para cantimploras de cerámica más ligeras y distancias cortas: la cantimplora se lleva a la vista y se integra como un accesorio en el conjunto. Para las cantimploras de cuero con una capacidad de 500 ml, se recomienda la correa de hombro ajustable, que permite una sujeción más estable.
Para quienes deseen completar su equipamiento en un mercado medieval o un evento de LARP: la cantimplora se puede combinar bien con una riñonera; ambas cuelgan del cinturón y crean una imagen armoniosa sin estorbarse mutuamente. En las recreaciones históricas, llevar la cantimplora a la vista en el cuerpo es un detalle que distingue a los principiantes de los intérpretes más experimentados.
Formas y épocas: ¿qué cantimplora se adapta a cada representación?
Alta Edad Media / Francos
La cantimplora de cerámica de forma abombada según la tradición franca: hecha a mano y pintada artesanalmente. Adecuada para recreaciones de la Alta Edad Media, representaciones francas o carolingias. Forma sencilla sin simbolismo religioso, ideal para personajes de comerciantes o campesinos.
Alta Edad Media / Peregrinos
La clásica botella de peregrino de cerámica con una concha de Santiago incrustada: el símbolo distintivo de los peregrinos medievales en su camino hacia Santiago de Compostela. Con una capacidad de 0,5 litros, también es muy práctica. Ideal para representaciones de peregrinos y personajes religiosos de la Alta Edad Media.
Baja Edad Media / Vikingos
Botellas de cuero hechas a mano con repujado en forma de bolsa, elipse o jarra, todas con una capacidad de 500 ml. La variante vikinga, con un elaborado repujado, es ideal para representaciones nórdicas y de la Baja Edad Media. Más robustas que la cerámica, resistentes a los golpes para un uso activo en el campamento.
Comparación de materiales: cerámica, arcilla y cuero
| Material | Idoneidad | Propiedades | Cuidado |
|---|---|---|---|
| Cerámica de alta temperatura | Histórico | Dimensiones estables, refrescante, apta para uso alimentario, cocida a 1.100–1.200 °C; más frágil que el cuero, pero con una estabilidad considerable en piezas de alta calidad | Almacenar en un lugar seco, no dejar que se vuelque, secar el interior después de su uso |
| Arcilla / Gres | Histórico | Variante más económica, algo más porosa que el gres, también apta para uso alimentario si el esmalte es denso | Tratar como la cerámica, no almacenar ácidos en su interior |
| Cuero (curtido vegetal) | Histórico | Flexible, resistente a los golpes, ligero; históricamente, el interior se sellaba con cera de abeja. ¡No usar alcohol si el revestimiento es de cera de abeja! | Tratar el exterior regularmente con grasa para cuero, almacenar en un lugar fresco y seco, comprobar que no haya grietas |
Una advertencia importante sobre el revestimiento de cera de abeja en las botellas de cuero: la cera de abeja se disuelve al entrar en contacto con el alcohol. Por lo tanto, no se deben llenar de bebidas de alta graduación las botellas de cuero selladas con cera de abeja; en cambio, el agua, el vino y la cerveza no suponen ningún problema.
La cantimplora como parte de la vida en los campamentos medievales

¿Qué se bebía realmente en la Edad Media? El agua pura no siempre estaba disponible o era potable; en su lugar, eran muy comunes la cerveza ligera ligeramente fermentada, el vino diluido, el hidromiel, así como las infusiones de hierbas y los zumos de frutas. Todas estas bebidas se guardaban en cantimploras y botellas de peregrino, que servían como recipientes para llevar, no como vajilla de mesa.
En la mesa, la gente de la Edad Media bebía de otros recipientes: el mazer (taza de madera con anillo de metal), el cuerno de bebida de vaca o uro, la sencilla vasija de barro o la taza de madera torneada. El cuerno de bebida no era en absoluto exclusivo de los vikingos, sino que se extendió por toda Europa durante la Alta Edad Media. Quien quiera montar su vajilla de campamento de forma coherente, combina la cantimplora con un juego de cubiertos a juego y un plato de madera.
La cantimplora no es la primera compra al iniciarse en la afición de la recreación histórica. Primero vienen los básicos: una camisa medieval, una túnica o un vestido medieval. Una vez que se tiene el atuendo básico, los accesorios como cantimploras, peines medievales o cubiertos de higiene son el siguiente paso lógico; son precisamente estos detalles los que marcan la diferencia entre un disfraz y una representación histórica convincente.
Tanto si estás montando una recreación de peregrinos del siglo XIII, equipando un campamento vikingo con vajilla a juego o no quieres beber de vasos de plástico en el próximo mercado medieval, en esta categoría encontrarás la cantimplora o botella de peregrino adecuada para tus necesidades. Echa un vistazo a los distintos productos y, si tienes alguna pregunta, no dudes en llamarnos para que te asesoremos.
Preguntas frecuentes
Una botella de peregrino (en alto alemán medio también «Gurde») es un recipiente de cerámica o arcilla con el cuerpo redondeado y aplanado, cuello corto y asas laterales para pasar la cuerda de transporte. En la Edad Media se llevaba sobre todo en las peregrinaciones y está estrechamente relacionada con la cultura del peregrinaje en el Camino de Santiago. A menudo se caracteriza por tener conchas de vieira o motivos religiosos como adorno.
Las cantimploras clásicas suelen ser ligeramente asimétricas o aplanadas por igual en ambos lados. El cuerpo aplanado facilita su transporte, ya que el peso se distribuye de manera más uniforme y la cantimplora no se balancea tanto. Algunas formas son casi simétricas, mientras que otras —especialmente las variantes más antiguas— presentan asimetrías evidentes.
En la Edad Media, la cerveza ligera y poco fermentada era la bebida cotidiana más consumida, ya que era más segura que el agua sin tratar. A ella se sumaban el vino diluido, el hidromiel (vino de miel), las infusiones de hierbas y los zumos de frutas. También se bebía agua, pero su calidad era poco fiable dependiendo de la región y la estación del año. Todas estas bebidas se encontraban en las cantimploras y las botellas de peregrino de los viajeros.
Los recipientes para beber medievales tenían diferentes nombres según el material y la forma: el mazer era una taza de madera con un borde metálico decorativo, el cuerno para beber, fabricado con cuerno de vaca, estaba extendido por toda Europa, y las sencillas vasijas de barro o las tazas de madera torneadas servían como vajilla cotidiana. Las tazas de plata y estaño estaban reservadas a las clases más acomodadas. La cantimplora, por el contrario, no era una pieza de vajilla, sino un recipiente para llevar de viaje.
Depende del sellado. Históricamente, las cantimploras de cuero se sellaban por dentro con cera de abeja. La cera de abeja se disuelve al entrar en contacto con el alcohol, por lo que no se recomienda guardar bebidas de alta graduación en botellas selladas con cera de abeja. El agua, el vino y la cerveza, en cambio, no suponen ningún problema. Antes de llenarla por primera vez, conviene comprobar qué tipo de sellado se ha utilizado.








