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Borlas



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Las borlas se cuentan entre los elementos decorativos más antiguos de la historia del textil, y en el contexto medieval cumplen mucho más que una función decorativa. Ya sea en riñoneras y bolsos o en el paternóster: la borla adecuada aporta el toque final auténtico a un conjunto o accesorio.

Borla, pompón, peluche: ¿qué hay detrás de estos términos?

Quaste, Troddel, Bommel – was steckt hinter den Begriffen?

El término «borla» deriva del alto alemán medio «quaste», que significa «racimo». Se refiere a un haz de hilos que se mantiene unido en la parte superior mediante un nudo, una cuenta o una caperuza y cuelga libremente hacia abajo. La palabra «troddel» se utiliza a menudo como sinónimo, pero su uso varía según la región: en las zonas lingüísticas del sur de Alemania y de Austria, «troddel» es la forma más habitual.

Por el contrario, no es lo mismo que los flecos: mientras que los flecos se disponen de forma plana y lineal —por ejemplo, como remate de un tejido o una bufanda—, la borla es un elemento puntual y colgante. Por lo tanto, ambos términos no son sinónimos, aunque a veces se confundan en el uso cotidiano.

Otros términos relacionados: «Bommel» se refiere a una variante más bien redonda y esférica (típica, por ejemplo, de los gorros de pico), mientras que «posament» es un término genérico para todo tipo de adornos textiles: borlas, flecos, cordones y ribetes se incluyen todos en esta categoría.

Color y perla decorativa: así encontrarás la borla adecuada

Azul oscuro con perla plateada
  • Combinación clásica y atemporal
  • Combina bien con accesorios de cuero claros y oscuros
  • Perla plateada a juego con hebillas y tachuelas plateadas
  • Versátil para bolsos trapezoidales y bandoleras
Negro con perla dorada o plateada
  • Neutra y discreta: combina con casi cualquier color de ropa
  • La perla dorada aporta un toque cálido al cuero oscuro
  • Perla plateada para un aspecto sobrio y elegante
  • Consejo: adapta el color de la perla a los herrajes metálicos existentes

La perla decorativa no es un elemento meramente decorativo: mantiene los nudos del hilo bien sujetos, evita que el extremo de la borla se desate y, gracias a su peso, le da una caída uniforme. Por lo tanto, quien utilice herrajes medievales para bolsos y cinturones de latón o estaño encontrará en una perla dorada el complemento más adecuado; para herrajes o hebillas de hierro, se recomienda la variante plateada.

¿Para qué sirven las borlas medievales? Resumen de posibilidades de uso

El uso más clásico de las borlas medievales: los bolsos de cinturón y los bolsos trapezoidales adquieren un aspecto auténtico y redondeado gracias a una o varias borlas en el borde inferior o en el cordón de cierre. Especialmente en los bolsos medievales reconstruidos, las borlas actúan como un remate evocador, bien documentado históricamente.

En el paternóster —el rosario o cordón de oración medieval—, la borla marca tradicionalmente el extremo del cordón. Cierra con dignidad la cadena de oración y es un accesorio adecuado tanto para recreadores con orientación histórica como para personajes de LARP de carácter clerical.

Las borlas también se pueden fijar a cuchillos medievales y fundas de cuchillo, ya sea directamente en la empuñadura o como remate de una correa. Históricamente, este uso está documentado para las clases altas y aporta un nivel estético adicional al conjunto.

Quien cosa bolsos por su cuenta o ensamble piezas individuales para su confección, encontrará en las borlas un recurso de diseño muy útil. Se pueden integrar sin problemas en proyectos en curso, sobre todo si se enhebran antes de la costura final. También es posible decorar artículos de campamento como fundas de cojines, sacos o accesorios de tienda de campaña.

La cuenta decorativa de la borla se puede utilizar específicamente como elemento de diseño: las cuentas doradas y plateadas aportan toques de color y crean conexiones con otras piezas metálicas del atuendo. Si se combinan varias borlas, se puede lograr un aspecto general armonioso utilizando cuentas de colores uniformes.

Fijar borlas: consejos prácticos para bolsos, bolsas y más

Quasten befestigen – praktische Hinweise für Taschen, Beutel und mehr

Las borlas con una presilla en el extremo superior son la variante más práctica: se pueden pasar fácilmente por ojales, anillas o el cordón de una bolsa trapezoidal y fijarlas con un simple nudo o un lazo. Sin herramientas, sin pegamento: solo hay que enhebrarlas y fijarlas.

Para conseguir un aspecto especialmente rico, vale la pena combinar varias borlas: dos o tres borlas en el borde inferior de una bolsa dan una impresión mucho más llena y históricamente más convincente que una sola. Asegúrate de que el color y las cuentas sean uniformes para obtener un aspecto general armonioso.

Si estás confeccionando un bolso: lo ideal es enhebrar la borla antes de dar la última puntada; aunque es posible colocarla posteriormente en las costuras ya terminadas, resulta más laborioso. Si utilizas correas de cuero como asas del bolso, también puedes fijar la borla directamente a ellas, por ejemplo, mediante un pequeño lazo o una tira de cuero.

Las borlas en la Edad Media: significado histórico y uso

Quasten im Mittelalter – historische Bedeutung und Verwendung

En la Edad Media, las borlas eran mucho más que un adorno: eran signos de rango y pertenencia. En la heráldica eclesiástica, por ejemplo, los escudos episcopales llevaban borlas verdes en un número determinado; el número de borlas revelaba el rango de quien las llevaba de un solo vistazo. También en el clero eran habituales las borlas en los paramentos, las faldas de coro y las vestimentas litúrgicas.

En el ámbito secular, las borlas se utilizaban en cinturones, bolsas y fundas de cuchillos; en este caso, la calidad y el color del material indicaban el estatus social. Los colores oscuros, como el negro y el azul, estaban muy extendidos, ya que los tonos profundamente saturados eran costosos de producir y, por lo tanto, se consideraban un signo de riqueza. El rojo y el dorado también eran típicos de la nobleza.

Además, hay constancia histórica de borlas en bridas, banderas y tiendas de campaña; en estos casos, tenían tanto una función decorativa como práctica, por ejemplo, para proteger los flecos del deshilachado o para asegurar los extremos de los cordones. El patenoster, el rosario medieval, terminaba tradicionalmente con una borla que marcaba el final del cordón y evitaba que se deshilachara.

Hacer o comprar borlas: una comparación sincera

Cordones DIY de lana o hilo
  • Fáciles de fabricar con restos de lana
  • Color a elegir
  • Sin cuenta decorativa, por lo que son menos estables
  • Requiere mucho tiempo si se hacen varias unidades
  • Es posible que el aspecto sea irregular
Borlas prefabricadas con perla metálica
  • Aspecto uniforme y acabado limpio
  • La perla metálica aporta estabilidad dimensional y dirección de caída
  • Listo para usar: sin esfuerzo
  • Para recreaciones históricas y mercados: más duraderas y llamativas
  • Opciones de colores y perlas a juego disponibles

Si solo quieres decorar una pieza, también puedes hacer una borla tú mismo: basta con un trozo de cartón, hilo y un poco de paciencia. Sin embargo, para un uso habitual en mercados, en LARP o en recreaciones históricas, la borla ya confeccionada merece mucho más la pena: queda uniforme, mantiene su forma gracias a la perla metálica incluso tras muchos usos y, sencillamente, da mejor impresión en el accesorio terminado.

Todas las borlas de la gama pertenecen a la marca propia Vehi Mercatus y están disponibles en azul oscuro y negro con perla decorativa plateada o dorada, a juego con bolsos, bolsas y paternosters medievales. Si tienes alguna pregunta, el equipo te atenderá por teléfono de lunes a viernes de 8:00 a 12:00 y de 13:00 a 15:00 en el +49 9921 7099288.

Las borlas son un pequeño detalle con gran efecto, ya sea para un atuendo medieval, una bolsa hecha a mano o un paternoster. Echa un vistazo a la gama y encuentra la combinación perfecta de color y perla decorativa para tu próximo proyecto.

Preguntas frecuentes

Dependiendo de la región, una borla también se denomina «troddel»; este término es más habitual, especialmente en las zonas lingüísticas del sur de Alemania y Austria. Otros términos relacionados son «bommel» (para una forma más bien redondeada) y «posament», como término genérico para adornos textiles como borlas, flecos y ribetes.

No, las borlas y los flecos no son lo mismo. Los flecos tienen una disposición plana y lineal, por ejemplo, como remate de un tejido. Una borla, en cambio, es un elemento puntual y colgante formado por un haz de hilos, que se mantiene unido en la parte superior mediante un nudo, una cuenta o una capuchita.

La palabra «borla» deriva del alto alemán medio «quaste», que significa «racimo». En la Edad Media, las borlas no solo eran un adorno, sino también un símbolo de estatus: el color, el material y el número de borlas indicaban el rango social de quien las llevaba, algo especialmente marcado en la heráldica eclesiástica, donde los escudos episcopales lucían un número determinado de borlas verdes.

Las borlas medievales son adecuadas para una gran variedad de accesorios: lo más habitual es fijarlas a riñoneras, bolsas trapezoidales y rosarios. También se utilizan en fundas de cuchillos, correas o como remate de un cordón de bolso. Quien cosa sus propios bolsos puede pasar las borlas por el hilo antes de dar la última puntada y así integrarlas de forma impecable.

Las borlas negras son las más versátiles y combinan con prácticamente cualquier color de atuendo. Las borlas azul oscuro aportan un toque de color clásico y quedan bien tanto en accesorios de cuero claros como oscuros. A la hora de elegir la cuenta decorativa, se recomienda adaptar el color de la cuenta a los herrajes metálicos existentes, como hebillas o remaches: dorado para el latón, plateado para el hierro o el estaño.

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