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La ciencia en la Edad Media

Medicina antigua: qué operaciones —como las trepanaciones— ya se realizaban con un éxito sorprendente hace 2.000 años

Hace ya milenios, la gente ya realizaba operaciones con éxito, sin anestesia ni antibióticos. Cómo procedían los curanderos de la Antigüedad y qué nos revelan los hallazgos al respecto.

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Las intervenciones quirúrgicas no son un invento de la era moderna. Los hallazgos de la Edad de Piedra y de las primeras civilizaciones avanzadas demuestran que los seres humanos ya realizaban operaciones específicas en la cabeza hace entre 7.000 y 10.000 años. Un hallazgo aún más antiguo, procedente de Borneo, retrasa esta cronología hasta hace unos 31 000 años. Lo que lograron los curanderos de la Antigüedad, sin conocer la anestesia, los antibióticos ni la esterilidad, roza lo milagroso desde nuestra perspectiva actual, y merece un análisis detallado.

Lo más importante de un vistazo

  • Ya hace milenios se realizaban operaciones complejas, como trepanaciones y amputaciones, con tasas de supervivencia que, según el yacimiento y el estudio, oscilan entre el 40 % y el 90 %.
  • Los hallazgos arqueológicos de España, Israel y el sudeste asiático muestran claros signos de cicatrización en los huesos, lo que indica que los pacientes sobrevivieron tras las intervenciones.
  • Los cirujanos de la Antigüedad trabajaban sin anestesia moderna, antibióticos ni quirófanos estériles, pero utilizaban técnicas probadas y analgésicos a base de plantas.
  • Los motivos de estas intervenciones eran tanto médicos (traumatismos, infecciones, presión intracraneal) como rituales y religiosos.
  • Estas primeras operaciones son precursoras importantes de la cirugía y la neurocirugía actuales.

Trepanaciones: operaciones craneales sorprendentemente exitosas

Una trepanación consiste en la apertura selectiva del hueso craneal mediante raspado, perforación o corte. El mayor auge de esta técnica se produjo entre el cuarto y el segundo milenio a. C., aunque algunos hallazgos aislados se remontan al Neolítico temprano, hace entre 7.000 y 10.000 años. Los estudios realizados en cientos de cráneos procedentes de Europa, la región andina y Oriente Próximo muestran tasas de supervivencia muy variables, pero en general notablemente elevadas: desde alrededor del 40 % en algunos yacimientos hasta el 70 u 80 % en otros. La prueba inequívoca se encuentra en el propio borde de la abertura: hueso recién formado que narra la historia de una operación superada.

Técnicas de trepanación y sus características
Técnica Descripción Particularidad
Técnica de raspado Rascado lento y por capas con una herramienta de piedra rugosa Se consideraba un método especialmente cuidadoso, ya que reducía el riesgo de lesiones cerebrales
Agujeros de perforación Hoyos circulares realizados con un taladro Se han encontrado con frecuencia en Europa y en los Andes
Sierras / cortes Cortes rectangulares o lineales, en parte mediante técnicas de palanca Método más arriesgado, pero más rápido de realizar

Las indicaciones típicas eran lesiones craneales, fracturas de cráneo, presión intracraneal, dolores de cabeza crónicos y síntomas neurológicos. En muchos casos, también intervenían motivos rituales: en la Antigüedad, las interpretaciones médicas y espirituales de la enfermedad eran prácticamente inseparables.

Caso práctico en España: dos operaciones craneales hace unos 4.500 años

Representación histórica de una intervención quirúrgica en la Edad Media: un cirujano realiza una operación craneal a una mujer

El hallazgo de Camino del Molino, en el sur de España, descrito científicamente en un estudio publicado en 2023, constituye una de las pruebas más impresionantes del éxito de la cirugía en la Antigüedad. Durante la excavación de este yacimiento funerario de la Edad del Cobre en Caravaca de la Cruz —uno de los complejos más grandes conocidos de su época, con más de 1.300 personas enterradas allí— —, los arqueólogos encontraron el esqueleto de una mujer de entre 35 y 45 años, datado entre el 2.566 y el 2.239 a. C.

Su cráneo presentaba dos aberturas claras, ligeramente superpuestas, en la zona de la sien derecha: una circular y otra ovalada. Las huellas de la técnica de raspado son claramente visibles al microscopio. El equipo de investigación observó hueso remodelado y regenerado en ambos puntos, un indicio inequívoco de que la mujer sobrevivió a ambas intervenciones y vivió durante un tiempo considerable después de ellas. Se trata, además, de uno de los raros casos arqueológicamente documentados de doble trepanación en una mujer de esta época.

La ubicación de las intervenciones en una región con una densidad especialmente alta de vasos sanguíneos denota una precisión extraordinaria y un profundo conocimiento anatómico. La anestesia moderna aún no existía. Es probable que se recurriera a la inmovilización física y a sustancias vegetales como el opio, la belladona o la efedra para aliviar el dolor.

Caso práctico de Megido (Israel): cirugía craneal en la Edad del Bronce

Un hallazgo de Tel Megiddo, en Israel, datado aproximadamente entre el 1550 y el 1450 a. C., muestra una abertura de trepanación rectangular en uno de dos hermanos, cuyo parentesco fue confirmado mediante un análisis de ADN. Rachel Kalisher, por entonces doctoranda en la Universidad de Brown, dirigió la investigación. El método utilizado, conocido como «trepanación angular con muescas», consistía en cuatro incisiones lineales que se cruzaban, seguidas de una técnica de palanca para extraer el fragmento óseo cuadrado.

Los dos hermanos pertenecían a la clase alta: fueron enterrados bajo el suelo de una casa en la zona acomodada de la ciudad, junto con valiosas cerámicas chipriotas. Sin embargo, en el cráneo del hombre operado no se aprecia ninguna cicatrización ósea: se cree que murió inmediatamente después de la intervención o poco después. Ambos hermanos presentan en sus huesos rastros de una enfermedad infecciosa grave y prolongada; los investigadores sospechan que se trata de tuberculosis o lepra, aunque aún no se ha obtenido una confirmación definitiva mediante análisis de ADN. La trepanación fue probablemente un último y desesperado intento de tratamiento. El caso pone de manifiesto, al mismo tiempo, hasta qué punto el estatus social determinaba el acceso a la medicina especializada, una desigualdad que se extiende a lo largo de toda la historia de la medicina.

Experimentos con animales y prácticas: el cráneo de vaca neolítico de Francia

Un cráneo de vaca neolítico procedente del yacimiento de Champ-Durand, en Francia, datado entre el 3400 y el 3000 a. C. aproximadamente y descrito en 2018 en la revista científica Scientific Reports por Fernando Ramírez Rozzi y Alain Froment, muestra marcas de trepanación realizadas por el ser humano. Los análisis con rayos X y con microscopio electrónico de barrido lo confirman: las marcas de incisión se asemejan, hasta en los detalles, a las operaciones craneales humanas de la época. Dos interpretaciones predominan en el debate científico:

  • Medicina veterinaria primitiva: un intento de tratamiento en un animal enfermo.
  • Objeto de práctica: entrenamiento específico para futuras operaciones en seres humanos.

El cráneo de vaca no presenta signos de cicatrización: el animal no sobrevivió a la intervención. No obstante, el estudio se considera la prueba más antigua conocida de cirugía experimental planificada en la prehistoria. Al parecer, las habilidades quirúrgicas se aprendían de forma sistemática y se transmitían de generación en generación, mucho antes de lo que la investigación había supuesto durante mucho tiempo.

Otras intervenciones quirúrgicas de la Antigüedad: amputaciones, odontología y tratamiento de fracturas

Un médico medieval extrae una muela a un paciente: representación histórica de una operación en la Edad Media

Las operaciones craneales son solo un ejemplo del amplio espectro de la cirugía antigua. También se realizaban amputaciones, tratamientos dentales y tratamiento de fracturas, y los rastros de cicatrización demuestran que los pacientes sobrevivieron a estas intervenciones. Los conocimientos quirúrgicos variaban mucho de una región a otra: se observan técnicas muy avanzadas en Egipto, Mesopotamia, la India y la América precolombina.

Amputación de pie hace unos 31 000 años

Un espectacular hallazgo en una cueva de Borneo (Indonesia), descrito en 2022 en la revista especializada *Nature* por un equipo dirigido por Tim Maloney (Universidad de Griffith), cambia considerablemente nuestra comprensión de la historia de la humanidad primitiva. El esqueleto de un joven presenta una amputación precisa de la pierna izquierda, incluida la planta del pie, que se le extirpó probablemente cuando era niño y que data de hace al menos 31 000 años. La evidente cicatrización ósea demuestra que la persona sobrevivió a la intervención durante al menos entre seis y nueve años más. Hasta este hallazgo, se consideraba que la amputación más antigua conocida era una de unos 7.000 años de antigüedad hallada en Francia; la «operación de Borneo» ha adelantado esta fecha de un solo golpe en más de 24.000 años.

Esto refuta la hipótesis, largamente extendida, de que la cirugía sistemática no surgiera hasta la aparición de la agricultura. La intervención requería un conocimiento detallado de la anatomía y los vasos sanguíneos, lo que constituye un claro indicio de la existencia de curanderos especializados ya en el Paleolítico Superior, mucho antes de cualquier sedentarismo.

Cirugía y tratamiento de heridas en el Antiguo Egipto

El papel de Egipto en la historia de la medicina está excepcionalmente bien documentado gracias a fuentes escritas. El papiro de Edwin Smith, cuya copia conservada se remonta aproximadamente al año 1600 a. C. y que probablemente se basa en un original mucho más antiguo del Imperio Antiguo, describe de forma sistemática procedimientos quirúrgicos:

  • Tratamiento de lesiones craneales y faciales.
  • Inmovilización de fracturas óseas.
  • Tratamiento de heridas con vendajes y miel (con efecto antibacteriano).

Los textos distinguen de forma racional entre casos clasificados como «tratables», «dudosos» o «intratables»: un enfoque temprano y sorprendentemente sobrio de los pronósticos, casi sin la magia habitual en los textos médicos egipcios.

Odontología e intervenciones quirúrgicas menores

Los tratamientos dentales se cuentan entre las intervenciones quirúrgicas más antiguas que se conocen. Hallazgos del Neolítico muestran perforaciones en los dientes para aliviar la presión, empastes primitivos de cera o resina, así como dientes cariados extraídos. La cicatrización ósea y el desgaste dental posterior demuestran que estas intervenciones se realizaban en pacientes vivos. También se abrían abscesos y se extirpaban tumores superficiales.

¿Cómo se llevaban a cabo estas operaciones sin la tecnología moderna?

Los cirujanos de la Antigüedad tenían que arreglárselas sin antibióticos, instrumentos estériles ni anestesia moderna. Sin embargo, utilizaban técnicas sistemáticas que, desde nuestra perspectiva actual, resultaban sorprendentemente eficaces.

Herramientas y técnicas

Entre los instrumentos típicos se encontraban las cuchillas de sílex u obsidiana, cuyos filos eran en algunos casos más afilados que los de los bisturís quirúrgicos actuales, además de herramientas para hueso y metal de cobre y bronce, así como taladros de madera y piedra. La técnica de raspado se consideraba especialmente segura: la extirpación gradual del hueso craneal reducía el riesgo de lesionar el cerebro subyacente. Las diferentes formas de las aberturas —redondas, angulares, lineales— apuntan a la existencia de escuelas regionales especializadas.

Alivio del dolor y anestesia histórica
Método Efecto
Inmovilización física Impedir el movimiento, lo que hace posible la intervención en primer lugar
Alcohol Sedación leve
Opio (amapola de sueño) Alivio del dolor (el opio en bruto contiene, según la variedad y la región, entre un 8 % y un 15 % de morfina)
Beladona Sedante y anestésico similar a la atropina
Efedra Estimulante con efecto analgésico adicional

Estos remedios mitigaban el dolor, pero las intervenciones seguían siendo extremadamente dolorosas. Una intervención rápida minimizaba tanto el sufrimiento como el riesgo de infección.

Riesgo de infección y cicatrización de las heridas

Las infecciones eran uno de los mayores peligros de la cirugía antigua. No obstante, muchas heridas cicatrizaban si se limpiaban los instrumentos y, a continuación, se cubría la herida con miel o resina. La miel tiene un efecto antibacteriano osmótico, mientras que la resina de pino contiene terpenos antimicrobianos. La cicatrización ósea observable arqueológicamente significa que los pacientes no fallecieron de sepsis durante las primeras semanas.

¿Por qué se realizaban estas intervenciones? Motivos médicos y rituales

Las razones para las trepanaciones y otras operaciones eran muy variadas, y a menudo se solapaban claramente los motivos médicos y rituales.

Indicaciones médicas
  • Fracturas de cráneo tras un golpe o una caída.
  • Huesos hundidos tras un impacto violento.
  • Presión intracraneal crónica y dolores de cabeza persistentes.
  • Trastornos neurológicos, como las convulsiones.

Las amputaciones debían servir, ante todo, para salvar vidas, en casos de lesiones graves o infecciones que avanzaban. Una recuperación satisfactoria requería una hemostasia minuciosa y un seguimiento posoperatorio riguroso.

Contextos rituales, sociales y simbólicos

Algunas aberturas en el cráneo no tienen una causa médica evidente. Esto queda especialmente bien documentado en un conjunto de 13 cráneos del sur de Rusia, datados en el Eneolítico y la Edad del Bronce (del quinto al tercer milenio a. C.): Todas las aberturas se encuentran exactamente en el mismo punto, especialmente delicado desde el punto de vista quirúrgico, en el centro de la cabeza, en el llamado «obelion», sin que se aprecie ninguna lesión o enfermedad que las haya motivado. Cabe destacar que 11 de los 13 cráneos muestran signos de cicatrización, lo que indica que los afectados a menudo sobrevivieron a las intervenciones durante años. Otros indicios de funciones rituales provienen de hallazgos en Europa Central, como en Suiza, donde los discos óseos redondos extraídos de los orificios de trepanación se conservaban como amuletos. Las concepciones religiosas y médicas estaban estrechamente entrelazadas: la curación se entendía a menudo como una intervención en las causas espirituales de la enfermedad.

Importancia para la historia de la medicina

Tratamiento medieval de las heridas con miel como remedio: representación histórica de una operación en la Edad Media

Estas primeras intervenciones quirúrgicas demuestran de forma impresionante que ya las sociedades más primitivas contaban con curanderos especializados con conocimientos prácticos de anatomía. Muchas técnicas —como la reducción de la presión en lesiones cerebrales, las amputaciones o el tratamiento de heridas— son precursoras directas de los principios quirúrgicos modernos.

La arqueología moderna, la paleopatología y las técnicas de imagen, como la TC y la micro-TC, sacan a la luz continuamente nuevos detalles y ofrecen una visión cada vez más matizada de la cirugía antigua. Quien quiera comprender los orígenes de la medicina no debe empezar por Hipócrates, sino milenios antes: en las cuevas de Borneo y en los campos de la Europa neolítica.

Preguntas frecuentes sobre la medicina antigua y la trepanación

¿Cuánto dolor sufrían los pacientes durante esas operaciones antiguas?

Las intervenciones sin anestesia moderna eran extremadamente dolorosas. El alcohol y los anestésicos vegetales solo aliviaban parcialmente el sufrimiento. Algunos pacientes perdían el conocimiento debido al shock o a la pérdida de sangre, lo que acortaba la intervención, pero también la hacía más arriesgada. El hecho de que algunas personas presentaran trapanaciones repetidas con signos de cicatrización —como en el caso español— demuestra que aceptaban conscientemente ese dolor, probablemente con la esperanza de aliviar dolencias graves y persistentes.

¿Con qué frecuencia se realizaban realmente este tipo de operaciones en la Antigüedad?

Varían mucho según la región. A nivel mundial, se estima que entre el 5 % y el 10 % de los cráneos recuperados en yacimientos neolíticos presentan marcas de trepanación; en algunos lugares concretos de Francia, el porcentaje es considerablemente mayor. Las intervenciones en tejidos blandos, como las amputaciones, son mucho menos frecuentes desde el punto de vista arqueológico y, por lo tanto, apenas se recogen en las estadísticas. Las regiones habitadas desde hace mucho tiempo, como el Mediterráneo, los Andes y Oriente Próximo, aportan un número desproporcionadamente elevado de hallazgos, lo que se debe en parte a unas mejores condiciones de conservación.

¿Las intervenciones quirúrgicas de la Antigüedad se realizaban realmente de forma planificada o fueron más bien éxitos fortuitos?

Los patrones recurrentes en las formas de las incisiones, las marcas de los instrumentos y la ubicación de las aberturas en el cráneo apuntan claramente a técnicas consolidadas. Las tasas de supervivencia de hasta el 90 % en algunos grupos de hallazgos difícilmente pueden explicarse por mera casualidad. Los primeros cirujanos no conocían la fisiología moderna, pero contaban con conocimientos prácticos adquiridos a través de la experiencia, que se fueron perfeccionando de generación en generación mediante la observación.

¿Existían ya formas embrionarias de hospitales o cirujanos especializados?

En el sentido moderno, no había hospitales. Pero los templos, las casas de los curanderos y los centros palaciegos servían como lugares de atención sanitaria. Los textos de Mesopotamia y Egipto ya distinguen entre cirujanos para intervenciones externas y otros curanderos para terapias mágico-religiosas. Ya en la Edad del Bronce se aprecia una especialización en el cuidado de heridas, el tratamiento de fracturas o los partos: una forma temprana de división del trabajo médico.

¿Cómo valoran los médicos actuales estas antiguas técnicas quirúrgicas?

Los médicos actuales critican la falta de esterilidad y los elevados riesgos, pero reconocen la asombrosa destreza manual. Principios como la descompresión craneal, la amputación precoz en caso de infección grave y la hemostasia cuidadosa siguen aplicándose hoy en día, aunque de forma adaptada. El estudio de la cirugía antigua ayuda a comprender mejor la evolución de los métodos quirúrgicos y a contextualizar las concepciones culturales sobre la enfermedad y la curación en las sociedades históricas.

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