Saltar al contenido principal Saltar a la búsqueda Saltar al menú
Religión

El «Malleus maleficarum» (El martillo de las brujas): ¿qué contenía realmente? Una análisis de los hechos

Pocos libros son tan famosos —y tan malinterpretados—. Echamos un vistazo objetivo al «Martillo de las brujas» y separamos el mito de la realidad histórica.

BL Produkte GmbH

Pocos libros tienen una reputación tan siniestra como el «Martillo de las brujas». El *Malleus maleficarum* se considera un manual para los cazadores de brujas, el paradigma de la misoginia y la tortura, y el catalizador de una de las épocas más oscuras de Europa. Sin embargo, pocas obras están rodeadas de tantos mitos. ¿Fue un código legal oficial de la Iglesia? ¿Fue el único responsable de las hogueras? ¿Y procede realmente de la «oscura Edad Media»?

En este análisis de datos, examinamos con detalle quién escribió el libro, qué dice realmente en él, cuál fue su influencia y en qué aspectos las interpretaciones populares siguen estando equivocadas hasta hoy.

Lo más importante en pocas palabras

  • El «Martillo de las brujas» se redactó en 1486 y se publicó por primera vez en Speyer a finales de 1486 o principios de 1487. Su autor principal es el dominico Heinrich Kramer, en latín Henricus Institoris.
  • Entre los investigadores existe controversia sobre si su compañero de orden, Jakob Sprenger, colaboró realmente en la redacción.
  • El libro no era una norma oficial del derecho canónico. Kramer lo precedió con una bula papal de 1484, dando así la impresión de que contaba con el respaldo de la Iglesia.
  • En tres partes, la obra pretende demostrar que existen las brujas, describe sus supuestos actos y ofrece instrucciones para los juicios, los interrogatorios y la tortura.
  • El «Martillo de las brujas» tuvo gran influencia, sobre todo en el ámbito germanoparlante, pero no fue el único responsable de la caza de brujas. Esta alcanzó su punto álgido décadas después de su publicación.

¿Quién escribió el «Martillo de las brujas»? Autor, época y motivo

Heinrich Kramer, alias Institoris

Heinrich Kramer nació hacia 1430 en Schlettstadt, en Alsacia, y ya de joven ingresó en la Orden de los Dominicos. En 1479, el papa Sixto IV lo nombró, a petición propia, inquisidor de la Alta Alemania. Kramer era un hombre obsesionado: veía sectas de brujas actuando por todas partes y declaraba sin más a los escépticos como herejes. Más tarde se jactó de haber llevado a juicio a más de 200 brujas. Murió hacia 1505 en Kremsier, en Moravia.

La debacle de Innsbruck

En 1484, Kramer actuó como cazador de brujas en Ravensburg; allí, a instancias suyas, se quemó a dos mujeres. Un año más tarde intentó lo mismo en Innsbruck, que por entonces pertenecía a la diócesis de Brixen. Unas 50 personas, en su mayoría mujeres, cayeron bajo sospecha y siete fueron acusadas. Sin embargo, el juicio se convirtió en un fiasco. Una comisión nombrada por el obispo de Brixen, Georg Golser, detectó graves vicios de procedimiento; las mujeres contaron con un abogado defensor y finalmente quedaron en libertad. Kramer tuvo que abandonar el Tirol. El obispo consideró que, debido a su edad, se había vuelto «infantil».

Precisamente esta derrota se considera el motivo inmediato de la redacción del «Martillo de las brujas». Kramer quería demostrar que tenía razón y proporcionar a sus oponentes un manual que ningún juez pudiera ignorar. En diciembre de 1486, la obra estaba terminada.

¿Y Jakob Sprenger?

En muchas ediciones aparece un segundo nombre: Jakob Sprenger (1435-1495), dominico y teólogo de la Universidad de Colonia, donde también fue decano. Sin embargo, no aparece como coautor en igualdad de condiciones hasta una edición de 1519, más de veinte años después de su muerte. Es objeto de controversia si realmente participó en la redacción. El historiador Joseph Hansen consideraba errónea la coautoría; otros investigadores consideran que la aportación de Sprenger fue mínima. Christopher S. Mackay, por el contrario, supone que Sprenger contribuyó con partes del primer libro, de carácter teórico. Lo único seguro es que la mente detrás de la obra fue Kramer.

La época

Los últimos años del siglo XV fueron una época convulsa. El miedo a la herejía, las epidemias, las malas cosechas y las tensiones sociales crearon un clima en el que se buscaba a culpables. La imprenta tenía apenas unas décadas de antigüedad, y acabaría revelándose como un poderoso amplificador.

La bula sobre las brujas de 1484: ¿bendición papal o astuta estratagema?

El Papa sella un pergamino a la luz de las velas: la autoridad eclesiástica en la época del «Martillo de las brujas»

A menudo se lee que la bula papal «Summis desiderantes affectibus» fue el pistoletazo de salida para el «Martillo de las brujas» o que incluso lo avalló. Ninguna de las dos cosas es cierta.

  • La bula fue promulgada el 5 de diciembre de 1484 por el papa Inocencio VIII. El propio Kramer la había solicitado, ya que los representantes eclesiásticos locales le habían denegado su apoyo, y para ello había presentado un texto al papa.
  • La bula confirmaba a Kramer y a Sprenger como inquisidores y mencionaba expresamente las provincias eclesiásticas de Maguncia, Colonia, Tréveris, Salzburgo y Bremen. En esencia, regulaba las competencias; no era un tratado doctrinal sobre brujas.
  • La bula no hacía referencia al «Martillo de las brujas», ya que este se escribió posteriormente.
  • Kramer antepuso el texto de la bula a su libro. Así se creó la impresión de que toda la obra había sido aprobada por el Papa: una maniobra hábil, pero engañosa.
  • A ello se sumó un supuesto visto bueno de la Facultad de Teología de la Universidad de Colonia, de 1487. Su autenticidad es muy controvertida; al menos dos de los teólogos mencionados negaron posteriormente haber dado su consentimiento.

El «Malleus maleficarum» nunca recibió un reconocimiento oficial según el derecho canónico. La Inquisición española examinó la obra en el siglo XVI y la consideró inadecuada: según el veredicto, el autor podía equivocarse en tales asuntos igual que cualquier otra persona.

Estructura del *Malleus maleficarum*: tres libros, una estrategia

La obra, de casi 700 páginas y redactada en latín, sigue un plan claro: primero hay que refutar a los escépticos; después, se describe el alcance de la amenaza; y, por último, se ofrece una guía para actuar con mano dura.

Libro I: La brujería existe de verdad

La primera parte recopila argumentos teológicos para demostrar la existencia de brujas, demonios y pactos con el diablo. Kramer se remite a la Biblia, a doctores de la Iglesia como Agustín y Tomás de Aquino, y a antiguas doctrinas sobre los demonios —aunque, a menudo, las interpreta con mucha libertad—. Su mensaje: quien niegue obstinadamente la existencia de las brujas se expone a ser sospechoso de herejía. La brujería se declara una conspiración herética con el diablo.

Libro II: Lo que supuestamente hacen las brujas

La segunda parte es un catálogo del terror: hechizos meteorológicos y granizo, cosechas arruinadas, ganado enfermo, esterilidad e impotencia, daños a los niños, relaciones sexuales con demonios. Muchos de los casos citados proceden de los propios procesos judiciales de Kramer y, por lo tanto, de declaraciones obtenidas bajo coacción o tortura. Además, el libro menciona los antídotos eclesiásticos contra los hechizos maléficos. Para los lectores de la época, esta parte se convirtió en un catálogo de indicios que permitía sospechar que detrás de cada desgracia se escondía una bruja.

Libro III: Juicio, interrogatorio y castigo

La tercera parte está dirigida a jueces eclesiásticos y seculares. Explica paso a paso cómo debe desarrollarse un juicio por brujería:

  • Inicio de procedimientos basados en rumores, mala reputación o denuncias
  • Tratamiento de los testigos y valoración de las pruebas
  • Requisitos y desarrollo de la tortura, aunque solo se insinúan métodos concretos
  • Engaño a los acusados, por ejemplo, prometiéndoles que no serán ejecutados si confiesan
  • Pena de muerte, normalmente en la hoguera, como castigo para las brujas declaradas culpables

La imagen de la mujer y la misoginia en el «Martillo de las brujas»

Un «Martillo de las brujas» abierto sobre un atril en un scriptorium medieval, a la luz de las velas

Ningún aspecto del libro es tan infame como su imagen de la mujer, y en este sentido las acusaciones resisten un análisis riguroso. El «Martillo de las brujas» presenta la brujería principalmente como un delito femenino y lo justifica con una larga lista de supuestas debilidades:

  • las mujeres serían más crédulas, más influenciables y mentalmente más débiles que los hombres.
  • Están impulsadas por un deseo insaciable y, por ello, son especialmente vulnerables al diablo.
  • Kramer llega incluso a ofrecer una etimología inventada: «femina» (mujer) proviene de «fe» (fe) y «minus» (menos); por lo tanto, la mujer tendría, por naturaleza, menos fe.
  • También recurre a relatos bíblicos, como el pecado original, para justificar sus afirmaciones.

Las ideas misóginas estaban muy extendidas en la teología de la época. Sin embargo, el «Martillo de las brujas» las exagera de forma especialmente radical. Precisamente por eso es hoy en día un texto clave para la investigación sobre la historia de la misoginia.

Difusión e influencia: un éxito de ventas con consecuencias

La imprenta convirtió al «Martillo de las brujas» en uno de los primeros éxitos de ventas. Hasta aproximadamente 1520 se publicaron unas 13 ediciones. Tras una pausa prolongada, a partir de 1574 se publicaron nuevas ediciones, hasta alcanzar un total de unas 29 en 1669. Se imprimió, entre otros lugares, en Espira, Núremberg, Colonia, Fráncfort del Meno y Lyon.

El libro tuvo mayor repercusión en el ámbito germanoparlante, donde también se utilizó en los tribunales seculares. En España, Portugal e Italia, donde las Inquisiciones se centraban sobre todo en la herejía, desempeñó un papel mucho menos relevante.

Es importante tener en cuenta que las grandes oleadas de persecución no se produjeron hasta décadas más tarde. La caza de brujas alcanzó su punto álgido aproximadamente entre 1560 y 1630, especialmente en el Sacro Imperio Romano Germánico. Las causas fueron múltiples: las crisis climáticas y las malas cosechas de la Pequeña Edad de Hielo, los conflictos religiosos, el sistema jurídico, las relaciones de poder locales y las disputas entre vecinos. El «Martillo de las brujas» proporcionó argumentos y normas procesales para ello, pero fue solo uno de los muchos factores.

Mitos y realidades en torno al «Codex Maleficarum»

Mito Lo que realmente es cierto
«El Martillo de las brujas era el manual oficial de la Iglesia». Falso. Era un escrito privado de un inquisidor, nunca formó parte del derecho canónico y ya en su época fue objeto de controversia.
«El Papa dio su visto bueno al libro». Falso. La bula de 1484 se redactó antes que el libro y regulaba las competencias. Kramer la utilizó como reclamo publicitario.
«Sin el Martillo de las brujas no habría habido persecución de brujas». Falso. Los juicios por brujería ya existían antes, y la persecución tuvo muchas causas. Sin embargo, el libro la avivó.
«La caza de brujas fue un fenómeno de la oscura Edad Media». Falso. Alcanzó su punto álgido en la Edad Moderna, aproximadamente entre 1560 y 1630.
«Se quemó a millones de mujeres». Falso. Las investigaciones estiman que en Europa hubo entre 40 000 y 60 000 ejecuciones.
«Solo las mujeres se vieron afectadas». Falso. Entre el 75 % y el 85 % de los acusados eran mujeres, aunque en algunas regiones, como Islandia o Estonia, la mayoría eran hombres.
«El Martillo de las brujas tuvo la misma importancia en toda Europa». Falso. Su influencia fue mayor en los países de habla alemana, mientras que en España, Portugal e Italia fue notablemente menor.

Crítica entonces y ahora

Representación medieval de una caza de brujas: el tema del «Martillo de las brujas»

Ya los contemporáneos de Kramer lo veían con ojos críticos, como demuestra, entre otras cosas, la debacle de Innsbruck. Más tarde, las voces se hicieron más fuertes: en 1631, el jesuita Friedrich Spee publicó de forma anónima su «Cautio Criminalis», una dura crítica a la tortura y a los métodos procesales de la caza de brujas. Como capellán, había acompañado a los condenados en su último camino y estaba convencido de que, bajo tortura, casi todo el mundo confiesa cualquier cosa. Hacia 1700, eruditos como Christian Thomasius llegaron a negar de raíz la existencia misma de las brujas y los pactos con el diablo.

Hoy en día, la historia, la historia del derecho, la teología y los estudios de género investigan conjuntamente el «Martillo de las brujas». En novelas, series y videojuegos suele aparecer como el libro de tortura por excelencia. Los historiadores y historiadoras, por su parte, advierten de la necesidad de distinguir entre mito y efectos demostrados, y de tomar en serio las diferencias regionales de los procesos por brujería.

Preguntas frecuentes sobre el «Maleficarum»

¿Fue el *Malleus maleficarum* alguna vez parte del derecho canónico oficial?

No. No hay ni decisiones conciliares ni decretos papales que hayan declarado vinculante el «Malleus maleficarum». Algunos jueces e inquisidores lo utilizaban como obra de consulta, pero nunca recibió un reconocimiento oficial, ni eclesiástico ni secular.

¿Cuándo se publicó el «Malleus maleficarum»?

Kramer terminó la obra en diciembre de 1486; la primera edición se publicó a finales de 1486 o principios de 1487 en Espira. Hoy en día se considera que el impresor fue Peter Drach. Las fechas anteriores, como 1489, son erróneas.

¿Se puede leer hoy en día el «Martillo de las brujas»?

Sí. Se recomienda la nueva traducción alemana comentada de Wolfgang Behringer, Günter Jerouschek y Werner Tschacher, publicada por la editorial Deutscher Taschenbuch Verlag. La traducción anterior de J. W. R. Schmidt, de 1906, se considera errónea en el ámbito académico. En inglés existe una edición crítica con traducción de Christopher S. Mackay (Cambridge University Press). Merece la pena adquirir una edición comentada, ya que muchos conceptos y argumentos resultan difíciles de comprender sin una explicación.

¿Qué papel desempeñaron los hombres en la caza de brujas?

Aunque el «Martillo de las brujas» se centra en las mujeres, los hombres también se vieron afectados. En toda Europa, entre el 15 y el 25 por ciento de los acusados eran hombres; en Islandia, Finlandia, Estonia o Rusia, incluso constituían la mayoría. Por lo tanto, la práctica local a menudo se desviaba considerablemente del texto.

¿Cuántas personas murieron en la caza de brujas?

Los estudios estiman que el número de ejecuciones en Europa osciló entre unas 40 000 y 60 000. A ello hay que sumar las personas que murieron durante su encarcelamiento o que fueron víctimas de linchamientos. Los «millones» que se mencionan a menudo son un mito.

¿Por qué siguen fascinando las brujas y los juicios por brujería hasta hoy?

Los juicios por brujería abordan temas atemporales: el abuso de poder, la búsqueda de chivos expiatorios, el miedo a lo desconocido y la misoginia. El «Martillo de las brujas» simboliza lo que ocurre cuando los prejuicios se convierten en método —aunque los detalles históricos rara vez sean correctos en la cultura popular—.

Conclusión: un libro peligroso, pero no el único culpable

El «Martillo de las brujas» es un documento aterrador: misógino, fanático y concebido como manual para la persecución. Sin embargo, no era ni derecho canónico oficial ni el único desencadenante de la caza de brujas. Quien quiera entenderlo debe verlo como lo que fue: la obra de un inquisidor fracasado que, con la ayuda de la imprenta, logró hacerse oír en una época llena de miedo y crisis.

Precisamente para todos aquellos que dan vida a la historia en los mercados medievales, en las recreaciones históricas o en los juegos de rol en vivo (LARP), merece la pena echarle un vistazo más detallado. Porque la historia real es más compleja —y a menudo más apasionante— que cualquier mito.

Aproximadamente una vez al mes

Noticias del almacén

Novedades, fechas de mercados y ofertas, directamente desde Rinchnach. Baja en cualquier momento con un clic.

Suscribirse al boletín
Temas de la revista
Saber medieval

Seguir leyendo

Todos los artículos
Fe y mitos · Freyja: diosa del amor en la mitología nórdica Fe y mitos · Asgard: morada de los dioses nórdicos Fe y mitos · Mjölnir, el martillo de Thor: símbolo, historia y joyería moderna
Desde 2006desde la escena medieval
4,84 de 5 2.612 valoraciones
2–5 días laborablesPlazo de entrega estándar (España): 2–5 días laborables – salvo en artículos con tiempo de preparación adicional. El plazo exacto figura en cada página de producto. Plazo de entrega (España)
Tienda físicaRosenau 16a, Rinchnach

Opiniones de clientes

4,84

de 5 · de 2.612 opiniones en 3 plataformas

Valoración global: media de todas las opiniones de estas plataformas, ponderada según su número y actualizada a diario. Tras el pedido se invita a los compradores a dejar su opinión, hoy a través de Trusted Shops, antes a través de Shopauskunft. No podemos comprobar si las opiniones de Google proceden de compradores.